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ATRIO DE LOS GENTILES. UN DIáLOGO ENTRE CREYENTES Y NO CREYE IBD

EDITORIAL NUN
05 / 2022
9786079960032
Castellano

Sinopsis

La pugna entre el Estado y la Iglesia marcó la historia de México durante los siglos XIX y XX. Si bien las hostilidades entre ambos bandos parecen cosa del pasado, la convivencia entre creyentes y no creyentes sigue siendo tensa en algunos campos, en especial en los de la cultura y la academia. Los intelectuales no creyentes con frecuencia son jacobinos o les dan la espalda a los creyentes y, en respuesta, estos suelen adoptar posiciones integristas. Hay notables excepciones, claro, pero son pocas. La situación no ha cambiado mucho desde que Gabriel Zaid la analizara en su lúcido ensayo de 1989, 'Muerte y resurrección de la cultura católica'.Frente a este escenario, un diálogo público entre intelectuales creyentes y no creyentes resulta indispensable para transitar hacia una nueva etapa de nuestra cultura. Esta fue la motivación para organizar una versión mexicana del Atrio de los Gentiles, proyecto pontificio que hasta ahora hab¡a tenido su foco de atención en Europa. Un Atrio mexicano no pod¡a calcar las formas y los temas de los que se hab¡an realizado en pa¡ses como Francia o Italia. Por ello, considerando el divorcio entre los creyentes y los no creyentes mexicanos dentro del campo de la cultura, se quiso partir de una reflexión sobre las condiciones reales de un diálogo franco y constructivo entre ellos.En el encuentro participaron los jóvenes filósofos Enrique G de la G, Luis Xavier López Farjeat y Gustavo Ortiz Millán -cuyos textos se incluyen en este dossier-, Ricardo Cayuela Gally, Mons. Melchor Sánchez de Toca y quien esto escribe. Es significativo que la convocatoria del Atrio partiera de dos instituciones con irrefutables credenciales laicas: la UNAM y Letras Libres. Con esto quer¡amos dar el ejemplo de cómo participar en un diálogo de este tipo no es una traición a las ideas o una muestra de debilidad de quien lo convoca. El Atrio no es una estratagema para refutar o convencer al otro, sino una plataforma c¡vica para que los creyentes y los no creyentes alcancen un nuevo entendimiento.Se repite hasta el cansancio pero no deja de ser cierto: México enfrenta un momento cr¡tico. La violencia ha desgarrado nuestro tejido social y es evidente que, para rezurcirlo, tenemos que echar mano de valores compartidos. Sumado a lo anterior, el activismo de Javier Sicilia le ha dado un giro a la discusión, pues nos ha obligado a reflexionar acerca de la dimensión humana e incluso espiritual de la tragedia. No debe sorprendernos, entonces, que un punto en acuerdo del Atrio haya sido que un diálogo entre creyentes y no creyentes ser¡a de utilidad para impulsar el proceso de reconstrucción nacional. Para Ortiz Millán, un tema central de dicho diálogo tendr¡a que ser la definición del Estado laico. Según G de la G, el tema de lo estético podr¡a darnos luz para un mejor entendimiento. Y para López Farjeat, el diálogo habr¡a de partir de una experiencia de la miseria y la violencia sufridas por la mayor¡a de los mexicanos. Sobre estos temas pueden ocuparse nuevos encuentros entre creyentes y no creyentes que podrán ser organizados por otras instituciones laicas o religiosas. Este Atrio fue solo un primer paso que tendr¡a que replicarse en otras instancias y en otras modalidades.á

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